Creatina

Durante décadas, la creatina ha estado estrechamente vinculada al deporte y al aumento del rendimiento muscular. Sin embargo, esta visión resulta incompleta. La creatina forma parte de un sistema fundamental para la homeostasis energética celular, y el creciente interés por su papel en el envejecimiento, la función cerebral, el hueso y otros escenarios clínicos ha ampliado considerablemente el campo de investigación.

La evidencia más consistente continúa situándose en el músculo, particularmente cuando la creatina se combina con entrenamiento de resistencia. En envejecimiento, su utilidad debe interpretarse dentro de estrategias destinadas a preservar fuerza y función. Los resultados sobre cerebro y cognición son prometedores, pero heterogéneos y aparentemente específicos de determinados dominios. En hueso, Alzheimer y depresión todavía existen limitaciones importantes para convertir las señales disponibles en recomendaciones terapéuticas establecidas.

Quizá, por ello, la pregunta clínica adecuada no sea simplemente “¿funciona la creatina?”, sino:

¿Para quién? ¿Para qué objetivo? ¿En combinación con qué intervención? ¿A qué dosis? ¿Y con qué nivel de evidencia?

Algunas buenas referencias:

doi.org/10.3390/nu17010095

https://doi.org/10.1080/15502783.2024.2441760